Los dioses crearon a las especies mortales en el interior de la tierra, mezclando tierra y fuego con otras materias. Antes de sacarlos a la luz Zeus encargo a Protemeo y a su hermano Epimeteo que repartieran las facultades entre todas ellas. Epimeteo convenció a su hermano para que lo dejara a él hacer todo el trabajo, pero cuando llego la hora de repartir cualidades al hombre se había quedado sin ninguna, entonces Prometeo, para evitar que Zeus se enfadara, les robo a Hefesto y a Atenea la sabiduría de las artes y el fuego y se los entregó al hombre. Con esto consiguió que el hombre adquiriera los recursos necesarios para la vida, pero sobre el recayó el castigo del robo. Fue condenado a pasar toda la eternidad atado a una roca, en los pies de una montaña, y que un águila devorara su hígado cada día. El hombre, por su parte, el castigo que recibió fue a la mujer, la primera en existir se llamó Pandora, traía consigo una caja con todos los males, Prometeo advirtió a los hombres que no aceptaran ningún regalo de Zeus, pero al ver la belleza de la mujer no pudieron resistirse, abrieron la caja que ella les ofrecía y liberaron el mal que se escondía en ella, lo único que quedó fue la esperanza, guardada en el fondo, por eso se dice que los humanos podemos aguantar todas las desgracias existentes en el mundo, porque a pesar de todo conservamos la esperanza.
El ser humano fue creado a partir de la unión del fuego, tierra y otras materias. Su principal característica es la inteligencia y sabiduría, esto los hacía estar emparentados a lo divino.
El hombre, al estar dotado de una pequeña porción divina, adquirió rápidamente el arte de articular sonidos vocales y nombres. Al principio vivían dispersos, lo que les hacía vulnerables para las fieras. Al no poseer el arte de la política, resultaba imposible que pudieran reunirse y vivir en ciudades. Zeus, preocupado porque la especie resultara exterminada por completo, envió a Hermes para que repartiera entre los hombres el pudor y la justicia y pudieran así vivir en armonía.
NADA QUE OBJETAR, BIEN ENTENDIDO Y EXPRESADO
ResponderEliminar