Todos los bebés desarrollan un grado menor o mayor de dependencia según su entorno, todos dependen y buscan a la madre pero en diferente manera.
El niño africano y el mongol son mas independientes, se relacionan con todo lo que les rodea y son mas capaces de valerse por si mismos a pesar de ser pequeños, todo lo que tienen a su alrededor lo ven normal, ya sean animales, rocas o árboles… se integran en el ambiente y se relacionan mejor con su entorno.
Valoran mas lo que tienen y si en algún momento de sus vidas llegan a tener algo mas serán capaces de apreciarlo de verdad, son felices con lo poco, a pesar de las carencias que puedan tener se les ve felices, riendo y jugando.
Viven en comunidad, comen juntos y a pesar de la independencia siempre están pendientes los unos de los otros.
Los otros niños están criados en la supuesta “sociedad desarrollada”, tienen todos los lujos y no les falta detalle, pero serán personas consentidas, incapaces de conseguir lo que quieren el día de mañana, se les acostumbra a que si lloran se les dará todo lo que pidan y eso es un gran error. Desde pequeños tenemos que saber que todo cuesta y si no nos enseñan eso el día de mañana podremos tener muchos problemas, no sabremos pelear ni sabremos buscar la manera de conseguir lo que deseemos.
Puede que sea una exageración, pero esto hay que enseñarlo e inculcarlo desde la infancia, no se puede dar a un niño todo lo que pida, no es cuestión de negarle cosas, pero si de enseñar que es lo que verdaderamente vale la pena en la vida y que es algo superficial.